
> Basado en el trabajo de nuestros socios de Metabolic Healing (Michael McEvoy). Lee el artículo original: Follow Your 'Gut Instincts': What Your Digestive Symptoms Are Telling You
Los síntomas digestivos como inflamación, agruras o estreñimiento pueden tener muchas causas, desde hábitos hasta intolerancias como la lactosa o el gluten. Si tienes señales de alarma, como sangre en las heces o pérdida de peso sin buscarla, acude pronto al médico. Un diario de síntomas y estudios médicos ayudan a entender qué está pasando.
Inflamación después de comer, agruras en la noche, una semana sin ir bien al baño: los síntomas digestivos están entre las razones más comunes por las que la gente se siente mal, y entre las más buscadas en internet.
Tu intestino sí manda señales que vale la pena escuchar. En esta guía repasamos los síntomas más frecuentes, qué puede haber detrás, qué señales de alarma necesitan médico y qué puedes intentar mientras tanto.
Una encuesta a más de 73,000 adultos en 33 países encontró que alrededor de cuatro de cada diez personas que respondieron por internet (y cerca de una de cada cinco entrevistadas en casa) cumplían los criterios de al menos un trastorno digestivo funcional, como el síndrome de intestino irritable (colon irritable) o la dispepsia funcional. Estos trastornos fueron más comunes en mujeres y se asociaron con peor calidad de vida y más visitas al médico [[1]](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32294476/).
Hoy los médicos suelen llamarlos trastornos de la interacción intestino-cerebro. El nombre refleja lo que ha encontrado la investigación: los síntomas pueden venir de una mezcla de cambios en el movimiento del intestino, un intestino más sensible, cambios en la mucosa y en la actividad inmune, cambios en las bacterias intestinales y la forma en que el cerebro procesa las señales del intestino [[2]](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27144617/). Es decir, los síntomas son reales aunque los estudios de rutina salgan normales.
Antes de intentar algo por tu cuenta, acude pronto al médico si tienes:
No significan automáticamente algo grave, pero sí que necesitas una valoración y no un remedio casero.
Cómo se siente: ardor detrás del esternón, sabor agrio, sensación de pesadez o de estar demasiado lleno en la parte alta del abdomen después de comer.
Qué puede haber detrás: comidas abundantes o tardías, comida grasosa o picante, alcohol, café, tabaco, exceso de peso, embarazo, algunos medicamentos (como los antiinflamatorios), infección por H. pylori, enfermedad por reflujo o dispepsia funcional.
Qué intentar: comidas más pequeñas, cenar dos o tres horas antes de acostarte, elevar la cabecera de la cama y fijarte qué alimentos te caen mal. Las agruras frecuentes (más de dos veces por semana) merecen una consulta con tu médico, que puede elegir el tratamiento adecuado y decidir si necesitas estudios. No suspendas por tu cuenta los medicamentos que te recetaron.
Cómo se siente: el abdomen tenso e hinchado, muchas veces peor conforme avanza el día, con eructos o gases.
Qué puede haber detrás: comer rápido, bebidas con gas, estreñimiento, colon irritable o mala absorción de ciertos carbohidratos como la lactosa (el azúcar de la leche) o la fructosa. La enfermedad celíaca también puede causar inflamación.
La conexión con los FODMAP. Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta que las bacterias del intestino fermentan rápido. En un ensayo cruzado y aleatorizado con 30 personas con colon irritable, tres semanas de dieta baja en FODMAP redujeron a cerca de la mitad la puntuación total de síntomas frente a una dieta típica, con menos inflamación, dolor y gases; los voluntarios sanos no notaron cambios [[3]](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24076059/). El Colegio Americano de Gastroenterología recomienda una prueba limitada de esta dieta para el colon irritable [[4]](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33315591/). Está pensada para ser temporal y conviene hacerla con nutriólogo, porque es restrictiva y la meta es identificar tus detonantes personales y reintroducir lo demás.
Cómo se siente: heces duras, pujar, menos de tres evacuaciones a la semana o sensación de no vaciar por completo.
Qué puede haber detrás: poca fibra, poca agua, poca actividad física, aguantarse las ganas, viajes, embarazo, colon irritable, tiroides lenta y algunos medicamentos y suplementos de hierro.
Qué intentar: aumenta la fibra poco a poco (frijoles, avena, chía, nopales, fruta con cáscara, verduras), toma suficiente agua, muévete todos los días y date tiempo sin prisas en el baño, de preferencia después del desayuno. Si el estreñimiento es nuevo, persistente o viene con alguna señal de alarma, ve con tu médico.
Cómo se siente: evacuaciones frecuentes, aguadas o urgentes.
Qué puede haber detrás: infecciones, intolerancias alimentarias (la lactosa es de las más comunes), colon irritable, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, algunos medicamentos y el exceso de polialcoholes de los productos "sin azúcar".
No te saltes los estudios. En personas con síntomas de colon irritable y diarrea, la guía del Colegio Americano de Gastroenterología sugiere un análisis de sangre para enfermedad celíaca y un estudio de heces llamado calprotectina fecal para descartar enfermedad inflamatoria intestinal [[4]](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33315591/). La celiaquía es una reacción inmune de por vida al gluten del trigo, la cebada y el centeno; se detecta con anticuerpos en sangre, una biopsia confirma la mayoría de los casos y el manejo médico incluye una dieta estricta sin gluten con seguimiento [[5]](https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36602836/). Sigue comiendo gluten hasta hacerte la prueba, porque quitarlo antes puede esconder el diagnóstico.
Pueden hacerlo. El Test nutrigenético NGx analiza 70 marcadores en 59 genes e incluye lactosa, gluten y vitamina B12/FUT2. No diagnostica ninguna enfermedad ni sustituye una valoración médica: es información para platicar con tu médico o nutriólogo. Conoce la prueba genética de Ajolote Azul y lee cómo el gen FUT2 y ser no secretor se relaciona con tu microbiota.
Entre las causas comunes están comer rápido, las bebidas con gas, el estreñimiento, el colon irritable y la mala absorción de carbohidratos como la lactosa o la fructosa. Si la inflamación es persistente o viene con pérdida de peso u otras señales de alarma, ve al médico.
Acude pronto al médico si tienes sangre en las heces, heces negras, vómito con sangre, pérdida de peso sin buscarla, dificultad para tragar, anemia, síntomas nocturnos o un cambio reciente en tus evacuaciones después de los 45–50 años.
En un ensayo aleatorizado con personas con colon irritable, redujo los síntomas generales, la inflamación y el dolor. Está diseñada como una eliminación corta y guiada, seguida de reintroducción, de preferencia con nutriólogo.
Primero hazte la prueba de celiaquía, mientras sigues comiendo gluten. Dejarlo antes puede hacer que los estudios salgan falsamente negativos.
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Este artículo es solo informativo y educativo; no sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional de la salud. Habla con tu médico antes de cambiar tu alimentación, tus medicamentos o tus suplementos.
Basado en el trabajo de nuestros socios de Metabolic Healing (Michael McEvoy). Lee el artículo original: Metabolic Healing
Especialista en bienestar, nutrición y salud integral. Apasionado por compartir conocimiento basado en ciencia para mejorar la calidad de vida.
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